Taller
La cultura digital
Los marxistas han venido sosteniendo que todos los medios de comunicación global son cómplices del capitalismo neoliberal multinacional cuyas corporaciones controlan la información planetaria. La radio, el cine y la televisión requieren la inversión de grandes capitales que solo están a disposición de unos pocos. Y a pesar de que es posible discutir el grado de control que la industria cultural posee son las restricciones de los publicistas, inversionistas y representantes de la clase capitalistas las que, en última instancia, determinan los parámetros culturales y le dan forma a las informaciones y la mentalidad consumista….
¿Podemos aplicar este mismo marco a las nuevas tecnologías digitales? Muchos teóricos marxistas dicen que si y afirman que la Web no es más que una nueva industria cultural sostenida por el poder del mercado corporativo que hoy día posee una hegemonía global sin precedente. El hecho de que el Internet sea diferente a la radio, el cine o la televisión no los libera de este control. Y estas son las preguntas claves que ellos plantean… ¿Quién controla la infraestructura de los medios de comunicación global? ¿Quién decide su forma y contenido? ¿Quién vigila la red? ¿Quién se beneficia económicamente con esta nueva industria?
Mark Poster, de la Universidad de California, sostiene que el Internet multiplica las voces en la red al transformar cada “node” en un lugar de expresión. El formato digital de los mensajes sean textos, sonidos o imágenes los transforman en medios culturales fáciles de alterar, guardar, reproducir y diseminar permitiéndole al consumidor transformarse potencialmente en productor. Los bordes nacionales desaparecen en el espacio cibernético y su tecnología, comparada con la producción y transmisión de programas de radio, televisión o cine, es mucho más barata. Más de dos billones de personas tienen hoy acceso al Internet. El capital, con todo el tremendo interés que tiene en desarrollar inversiones en la Web y mantener el control sobre el contenido cultural de sus mercancías, no ha tenido mucho éxito en lograrlo. MySpace y YouTube, a pesar de que han pasado a ser propiedad de conglomerados privados, continúan siendo espacios vitales para el común de la gente… ¿podría todo esto ser índice de que algo nuevo se esta desarrollando?
Ciertamente… ¿Cómo podríamos negar que el ensamblaje de las máquinas de información y el ser humano han empezado a cambiar radicalmente el carácter de nuestra cultura? Gran parte de lo que encontramos en el Internet es producto de la inventiva individual y de grupo más que de la gran industria. Los textos, las imágenes y los sonidos han sido hasta ahora ampliamente diseminados y conservados en libros, celuloide y discos que no pueden ser alterados fácilmente por el consumidor y cuando son reproducidos se evita la tentación de alterarlos para preservar el valor del original y la aguda distinción que existe entre productor y consumidor
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